Tres generaciones de estudiantes de Medicina dieron inicio simbólico a su etapa clínica

Con foco en la importancia de sus futuros pacientes se realizaron las ceremonias de investidura de tres generaciones de estudiantes de Medicina de la Universidad Católica del Norte, instancia que marca un hito en su formación.

La investidura marca el momento en que los estudiantes dejan de dedicarse exclusivamente al estudio en las aulas y comienzan a tratar con sus primeros pacientes, experiencia enfrentan acompañados de sus tutores en Campos Clínicos.

“Funden sus acciones en un actuar ético, proyecten el rol del estudiante a ese rol del médico en una participación en la vida local y global, como han hecho en las participaciones universitarias, funden ese trabajo con mucho balance con su salud, con su bienestar, con el cuidado de las relaciones humanas que establezcan en sus trabajos, en sus vidas personales, con sus equipos clínicos, con sus pacientes, con sus familias. Crezcan no solo en el saber, crezcan no solo en las destrezas, crezcan en el ser personas que ejerzan la profesión con conciencia y dignidad”, expresó la Dra. Soledad Armijo Rivera, jefa de carrera de Medicina.

En tanto, la Decana de la Facultad de Medicina, Dra. Giselle Myer Morales los instó a vivir su formación profesional con compromiso. “Mi invitación, como Decana de nuestra Facultad de Medicina, es a mantenerse en la senda del conocimiento científico, a una actualización permanente de cada patología, a especializarse y a estudiar cada día, pero también a conectarse con el prójimo a través de la dedicación y el amor hacia la Medicina, pues es nuestra vocación lo que nos permitirá convertirnos en profesionales realmente íntegros. Bienvenidos a la práctica clínica, bienvenidos a convertir sus sueños en realidad”, declaró.

SIMBOLISMO

Tradicionalmente, esta celebración se realiza en el transcurso del tercer año de la carrera, antes de que los estudiantes inicien sus ciclos clínicos. Sin embargo, en esta ocasión se realizaron las ceremonias de 3 generaciones (2018, 2019 y 2020) las cuales habían sido postergadas por la pandemia.

Y para cada estudiante también fue un espacio de reflexión. “No olvidemos jamás que tenemos como función principal servir a nuestros pacientes, entregándoles una atención de calidad y que socorra sus necesidades, recordando que muchas veces sanar no es sólo recetar medicamentos o algún otro tratamiento, sino también escuchar y estar ahí para nuestros pacientes. Nunca perdamos el sentido y el deber de ayudar a otros y jamás permitamos que esto se vea opacado por la ambición”, señaló la estudiante de tercer año, Dafne Zúñiga Cabrera.

Así, para la estudiante de cuarto año, Antonia Castillo Cárdenas, se trata sin duda, de un logro relevante, un hito en su historia universitaria. “Con todo lo que la pandemia nos ha quitado, seguimos aquí, estamos hoy, todos juntos, rodeados de personas que queremos y que nos quieren, recuperando espacios que tuvimos que haber vivido antes, terminando etapas, avanzando a otras nuevas, porque muchos pueden decir que los médicos formados en pandemia tendrán muchas deficiencias, incluso nosotros lo hemos llegado a pensar, pero haber enfrentado la carrera en circunstancias tan adversas y no habernos rendido no es un déficit, sino una fortaleza, representa constancia, esfuerzo y compromiso”, detalló.

En tanto, para la estudiante de quinto año, Amanda Rosselot Carrera, llegar hasta este momento, es un logro para la generación. “Sabemos que no ha sido fácil, me atrevo a decir que más de algún papá, mamá o familiar que se encuentra hoy aquí, ha podido presenciar el esfuerzo y las horas de sueño que le hemos puesto a esta carrera, los momentos en familia que se han tenido que postergar, las vacaciones que tuvimos que sacrificar por las clases, los distintos trastornos de salud mental que hemos desarrollado en esta tortuosa y a la vez reconfortante travesía. Con lo anterior, no quiero decir que el proceso ha terminado, en lo absoluto, solo quiero reconocer la garra y temple que cada uno de mis compañeros y compañeras ha demostrado en este fragmento de su vida. Démonos el momento de reflexionar, para enorgullecernos de nosotros mismos, nos lo merecemos”, sentenció.

Uno de los aspectos más relevantes para los estudiantes es que la práctica clínica los enfrentará a una etapa crucial en su formación, donde el uniforme azul (el llamado pitufo) y la bata se convierten en el signo de la materialización no solo de sus proyecciones profesionales, sino de sus sueños.

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