Escolares de La Serena y Coquimbo se adentraron en los misterios del cerebro

La Dra. Brigitte Van Zundert, investigadora de la Universidad Andrés Bello, compartió los avances y desafíos de la investigación cerebral, desde nuevas estrategias para abordar enfermedades neurodegenerativas hasta las posibilidades que abre la medicina de precisión.

Con un Auditorio San Rafael repleto de estudiantes de enseñanza media de La Serena y Coquimbo, la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Norte llevó a cabo la charla “Cerebro bajo la lupa: ¿qué sabemos hoy y cómo lo trataremos mañana?”, una instancia de divulgación científica que acercó los avances de la neurociencia a las nuevas generaciones y despertó el interés de los escolares por las preguntas que hoy desafían a la ciencia.

La actividad, enmarcada en el Año del Cerebro 2026, contó con la exposición de la Dra. Brigitte Van Zundert, investigadora de la Universidad Andrés Bello, quien abordó los avances en el estudio del cerebro y las perspectivas de nuevas estrategias para comprender, prevenir y tratar enfermedades neurodegenerativas.

La jornada fue organizada por la Dra. Paola Haeger, académica del Departamento de Ciencias Biomédicas e integrante del claustro del Doctorado en Ciencias Biomédicas UCN, quien impulsó esta instancia de divulgación científica orientada a escolares de La Serena y Coquimbo.

Durante su presentación, la Dra. Van Zundert profundizó en los desafíos que representan patologías como el Alzheimer, el Parkinson y otras enfermedades que afectan el funcionamiento cerebral. Para dimensionar su impacto, expuso cifras que evidencian la creciente relevancia de esta problemática: en Chile, se estimaba que alrededor de 200 mil personas vivían con Alzheimer en 2018, cifra que podría alcanzar las 600 mil en 2050. A nivel mundial, las proyecciones apuntan a cerca de 140 millones de personas con esta enfermedad hacia mediados de siglo. Asimismo, recordó que aproximadamente una de cada nueve personas de 65 años o más presenta Alzheimer.

Frente a este escenario, la investigadora presentó algunas de las líneas de trabajo que están transformando la investigación en neurociencia. Entre ellas, destacó el desarrollo de células cerebrales a partir de pacientes para estudiar los mecanismos de las enfermedades, identificar biomarcadores y avanzar hacia tratamientos personalizados, adaptados a las características de cada persona.

También abordó las posibilidades que, a más largo plazo, podrían abrir la generación de modelos cerebrales tridimensionales y el desarrollo de células para eventuales terapias de mayor complejidad. A ello se suman los avances en herramientas moleculares para intervenir mecanismos genéticos y epigenéticos vinculados con la función cerebral. Como ejemplo, explicó investigaciones experimentales sobre la edición epigenética del gen PSD95 y sus efectos en la cognición en modelos de laboratorio de Alzheimer.

Asimismo, la exposición permitió conocer cómo la tecnología está ampliando las posibilidades de comunicación y asistencia para personas con enfermedades neurológicas. Entre los ejemplos presentados estuvo el uso de rastreadores oculares para que pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) puedan controlar avatares robóticos, junto con las perspectivas futuras de interfaces capaces de conectar la actividad neuronal con dispositivos electrónicos.

Más allá de los avances tecnológicos, la charla puso en evidencia que todavía existen grandes interrogantes por resolver. El cerebro humano, formado por miles de millones de neuronas y una enorme cantidad de conexiones sinápticas, continúa siendo uno de los principales desafíos para la investigación científica.

Ciencia que conecta con las nuevas generaciones

El interés de los estudiantes se hizo sentir durante toda la jornada, con preguntas e intervenciones que permitieron profundizar en los temas expuestos y relacionarlos con sus propias inquietudes académicas y vocacionales.

Para Paulina Vargas Vargas, profesora de Biología Celular y Molecular del Colegio Seminario Conciliar, esta experiencia representa una oportunidad para conectar los contenidos escolares con la investigación científica y sus aplicaciones. “Poder exponer a los niños a instancias de divulgación científica, sobre todo desde mujeres en ciencia, con un gran currículum, contribuye finalmente a la formación. Esta no solamente tiene que ver con los contenidos, sino también con lo experiencial, con vincular lo que saben con otras experiencias y ver dónde se aplica”, señaló.

La docente también destacó la relación de la charla con materias que forman parte del currículum escolar, como la epigenética y la interacción entre el ambiente y el genoma. A su juicio, estas experiencias permiten que los estudiantes compartan el conocimiento adquirido con sus familias y comunidades, acercando la ciencia a la vida cotidiana.

Desde la perspectiva de los escolares, la jornada también abrió nuevas preguntas sobre el cerebro y las posibilidades de investigación. Matías Trabuco Cortés, estudiante de cuarto medio B del Colegio Seminario Conciliar, valoró la instancia por su interés previo en la neurología. “Me gustó participar porque siempre ha sido de gran interés para mí la neurología. Tengo un par de libros que he leído y esto me ha generado ganas de seguir estudiando más sobre este tema, porque cada vez se me hace más interesante y más complejo”, comentó.

Por su parte, Martina Mira Dayat, estudiante del Colegio Diego de Almeida, de Tierras Blancas, subrayó que la charla le permitió comprender que las enfermedades neurodegenerativas pueden estudiarse desde distintas perspectivas y que su abordaje requiere considerar múltiples factores. “Me generó interés porque fue muy interactiva y nos mostró diferentes áreas de estudio relacionadas con la demencia y cómo distintos factores pueden influir en que desarrollemos esta u otras enfermedades”, expresó.

La curiosidad como motor del conocimiento

Para la Dra. Brigitte Van Zundert, el entusiasmo y la espontaneidad de los estudiantes fueron uno de los aspectos más valiosos del encuentro. La investigadora destacó la importancia de generar espacios donde los jóvenes puedan plantear sus dudas sin temor y acercarse directamente a quienes desarrollan investigación científica. “Fue fantástico presentar para los estudiantes. Son mucho más abiertos, más espontáneos y hacen preguntas extraordinarias, porque todavía no tienen tantos límites para preguntar. Eso te muestra cuáles son los problemas que realmente se necesitan resolver”, indicó.

La científica agregó que este tipo de encuentros también permite a los investigadores recordar la importancia de las grandes preguntas que impulsan el conocimiento, especialmente en un campo tan complejo como el estudio del cerebro.

Con iniciativas como esta, la Facultad de Medicina UCN reafirma su compromiso con la divulgación científica y la formación integral, generando espacios de encuentro entre la academia y las comunidades escolares. Una experiencia que no solo acercó los avances de la neurociencia a los estudiantes, sino que también los invitó a mirar el futuro de la investigación desde sus propias preguntas e intereses.