Investidura de estudiantes de Medicina UCN destaca enfoque humano en salud
La empatía, la vocación y el compromiso con el ser humano detrás de cada paciente marcaron la ceremonia de investidura de la carrera de Medicina de la Universidad Católica del Norte, un hito que da inicio a la formación clínica.
La actividad reunió a autoridades, docentes, familias y seres queridos en una jornada cargada de emociones. En ese contexto, los propios estudiantes dispusieron un altar con fotografías para recordar a quienes ya no están físicamente, pero siguen presentes en sus vidas. Un gesto sencillo y profundo que acompañó este momento tan especial.
Durante la ceremonia, la decana de la Facultad de Medicina, Paula Ligeti Stuardo, llamó a las y los estudiantes a no perder de vista el sentido más humano de la profesión. “Detrás de cada paciente hay una vida, una familia, un contexto. Muchas veces, esos elementos son clave no solo para comprender su enfermedad, sino también para acompañar de mejor manera el cuidado de su salud y bienestar”, señaló. Asimismo, enfatizó la importancia de una mirada integral, que considere tanto la evidencia científica como las emociones y el entorno de cada persona.
Por su parte, la jefa de carrera, Dra. Gabriela Cisterna Jofré, destacó el significado del delantal que recibieron. “No es solo una prenda. Es un símbolo de confianza, de responsabilidad, de compromiso y también de humildad”, expresó, subrayando que la práctica médica implica escuchar, acompañar y estar presentes, incluso en los momentos más difíciles.
En representación de la generación, el estudiante Luciano Munizaga Carvallo compartió una reflexión sobre lo que viene. “Habrá cansancio, incertidumbre y errores, pero también aprendizaje, crecimiento y la oportunidad de generar un impacto real en la vida de otros”, comentó, relevando que este paso implica un compromiso diario con la profesión y con la confianza que la sociedad deposita en ella.
Durante la jornada también se reconoció a integrantes de la generación. Pablo Saavedra Pallaute fue distinguido como mejor compañero, por su cercanía, disposición y constante apoyo. Asimismo, José Ignacio Tapia Matsuda recibió el reconocimiento al mejor rendimiento académico, reflejo de su dedicación y compromiso con su formación.
La ceremonia culminó con la entrega de delantales y credenciales a cada estudiante, símbolo del paso desde la formación teórica hacia la práctica clínica. Un momento que, más allá del protocolo, marca el inicio de una etapa donde el conocimiento se encuentra con las personas, sus historias y sus realidades.

